Seguros de salud, ordenados por lo que te pasa

Un seguro de salud se contrata bien cuando todavía no hace falta. Si lo buscas el día que ya tienes el problema, puede ser tarde: las carencias marcan un plazo de espera y lo que ya estaba diagnosticado antes de contratar queda fuera. Estas páginas están ordenadas por lo que le pasa a la gente para que veas, con tiempo, qué cubre cada cosa, desde cuándo y qué se queda fuera.

Salud personal y familiar

Cuatro puertas de entrada según el motivo real por el que se contrata un seguro privado.

¿Y si enfermo de verdad? Qué pasa con la renovación

Es el miedo de fondo de cualquiera que contrata un seguro de salud: ¿y si me diagnostican algo serio y al año siguiente no me renuevan? Rara vez se pregunta en voz alta y casi ninguna aseguradora lo comunica.

Adeslas está adherida a la guía de buenas prácticas del sector y, en virtud de ella, no se opondrá a la prórroga de las pólizas con asegurados en tratamiento por procesos oncológicos activos, cardiopatías quirúrgicas, trasplantes, cirugía ortopédica compleja, enfermedades degenerativas y desmielinizantes, insuficiencia renal aguda, insuficiencia respiratoria crónica, hepatopatías crónicas no alcohólicas, infarto con insuficiencia cardíaca y degeneración macular, siempre que el primer diagnóstico se haya producido estando ya de alta en la póliza.

Tampoco se opondrá a la prórroga con asegurados mayores de 65 años que acumulen 5 o más años de antigüedad sin impagos.

Conviene leerlo con precisión: es un compromiso sobre la renovación de una póliza en vigor, no una cobertura de enfermedades que ya tuvieras antes de contratar, que siguen excluidas si no se declaran. Y por eso mismo el momento de contratar es antes de que aparezca nada.